Conflicto de generaciones

Atualizado: 3 de Out de 2018


El Dr. João da Silva, profesional muy exitoso, cuyo auge de la carrera ocurrió en los años 70 (período en que la odontología ocurría prácticamente "sola", sin grandes esfuerzos), ahora divide el consultorio con el hijo Dr. João Silva Júnior, que se acaba de formarse y ya está haciendo especialización.

 

Júnior tiene ideas audaces y cree que la clínica necesita pasar por una radical transformación, tanto desde el punto de vista de la estructura física como en el modelo de atención, equipos, etc. Él quiere informatizar todo y abandonar el sistema de programación en papel, además de estar considerando seriamente atender a pacientes de convenios. En el caso de que se produzca un cambio en la calidad de vida de la población, se debe tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, "Ya no es más como era antiguamente". Él detesta informática y detesta aún más la idea de tener pacientes de convenios en su agenda diaria. El conflicto está apenas comenzando ...

Viajando por este país para impartir cursos de gestión, marketing, ventas y otros, he visto que este problema viene creciendo mucho y hay decenas de casos cuyo final no fue nada bueno para ninguna de las partes involucradas. Este escenario nada prometedor me hizo pensar sobre el tema y escribir este pequeño artículo, no para dilucidar la cuestión (si es que esto sea posible) pero sólo para sugerir punto de partida para la reflexión.

 

Por lo que percibo, este problema de pensamientos divergentes de generaciones en cuanto a los rumbos de la actividad profesional en consultorio surgió con mayor fuerza en los últimos 15 años, y eso parece haber ocurrido por tres principales motivos:

1. Se produjo una explosión de nuevos profesionales en el mercado de trabajo, cuando los hijos de profesionales exitosos todavía creían fuerte en la odontología, o personas de familias sin cirujanos-dentistas entre los suyos veían en la profesión un modelo de status, autonomía, o trabajo con buena remuneración ;

 

2. El mundo cambió radicalmente en este período y la nueva generación, más adaptada a la tecnología y la innovación, rechazó lo que le parece "inercia" de la generación anterior;

 

3. Derivado de estos cambios que el mundo sufrió, el paciente pasó a ser cliente, a tener muchas opciones de profesionales para atenderlo, a tener acceso a la información rápida ya pensar en términos de derechos, lo que le garantiza el Código de Protección de los consumidores. El cliente es mucho más selectivo y asediado de lo que era en el pasado, alterando radicalmente su forma de relación con el profesional.

Mientras la generación anterior admiraba seguridad en el trabajo, autonomía absoluta y relaciones a largo plazo, la nueva pregona la innovación, el desechable, el riesgo y, en cierto modo, el corto plazo. ¿Cómo lidiar con esta situación conflictiva?

Aunque la cuestión es polémica y muy compleja, aquí van algunas sugerencias sobre la cuestión para que podamos, al menos, iniciar una buena reflexión sobre el asunto.

Recomiendo:

1. Ambos (representantes de las diversas generaciones dentro de una misma clínica) deben conversar sobre lo que piensan acerca de la clínica, de sus carreras y de cómo las proyectan para el futuro. Hablen de sus sueños, angustias y expectativas sobre todas las cosas relacionadas con el trabajo.

 

2. Probablemente el mejor camino será el del medio, ni tanto la tierra ni tanto al mar. Aprender a negociar y, si es necesario, a ceder en puntos que no sean clave o que interfieran en puntos éticos. Ninguno de ustedes es dueño de la verdad.

 

3. No tengan miedo del cambio y de hacer inversiones que implican algún riesgo calculado. Sin embargo, procuren estar rodeados de buenas informaciones para la toma de decisiones y, siempre que sea posible, busquen ayuda profesional en áreas que no dominan, como por ejemplo: arquitectos, decoradores, consultores, contadores, abogados, etc.

 

4. El ambiente de trabajo debe ser sagrado. Cuidado de no dejar que la relación entre ustedes descamblar y el ambiente se vuelva insostenible. Los empleados perciben esto y se quedan inseguros y partidarios. Jamás los envuelvan en disputas de cualquier naturaleza.

 

5. No se contenten con nada, busquen lo mejor, incluso talentos para trabajar en su equipo. Busquen personas mejores que ustedes, pues sólo así crecemos. Al analizar las alternativas que están sobre la mesa, ver cuáles son las que traen mejores resultados para el colectivo, y no sólo para una persona en particular.

 

6. No tengan miedo de delegar tareas. El exceso de centralización suele ser pésimo para todo el mundo.

 

7. Una generación tiene mucho que aprender de la otra. Encuentren estas oportunidades de aprendizaje y crecimiento personal en el otro. Busquen - juntos - modelos de éxito tanto de una generación y de la otra, pues eso les ayudará a encontrar la mejor de cada uno.

 

8. Nunca pierdan de vista que el paciente está en primer lugar y que, independientemente del método o forma, su equipo es casi tan importante como su cartera de clientes.

 

9. Y, finalmente, un último consejo: nunca deje que los problemas profesionales del trabajo envuelvan su relación familiar. Si el conflicto está caminando en una mala dirección, prefiera caer fuera y montar otro negocio o trabajar en otro lugar.

 

El éxito.



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